Agosto
Nada más que la verdad
Por: Cecilia Rodríguez González-Rubio
El Nuevo Siglo, 21 de agosto de 2007, Opinión.
EL programa de Caracol televisión, Nada más que la verdad, ha generado una
tormenta en el mundo de la TV, así como sinnúmero de criticas. Éstas se
basan en especial en el derecho a la intimidad, y en la forma cómo los
premios en dinero ofrecidos, fuerzan a las personas a desnudar su intimidad
ante el país.
Desconocen estos críticos el impacto que está teniendo en la moral colectiva
el programa.
Colombia es un país con alto índice de ocurrencia de delitos comunes además
de aquellos que están asociados a las guerras. Y justamente éstas y el
narcotráfico han sido causas importantes de la incidencia de delitos
comunes.
Es sorprendente cómo el mencionado programa de televisión muestra la
confesión de la comisión de delitos comunes por parte de sus propios autores
y, la forma en que está contribuyendo a poner en evidencia un comportamiento
solapado y falso muy común en nuestra sociedad. Pero también está presente
la justificación de los delitos con la falta de dinero, el maltrato previo o
la injusticia. Lo que el derecho a la intimidad permite ocultar, lo revelan
las fuerzas del mercado.
Es claro que el “rating” es la mayor motivación del canal, pero en realidad
es el interés de las personas por conocer cómo se engaña o cometen delitos,
lo que en ultimas produce el “rating”.
Aunque los críticos del programa dicen que la búsqueda del dinero de los
premios es la razón central para asistir de los concursantes, muchos de
ellos han expresado otras razones. Ha habido menciones al deseo de darle un
nuevo comienzo a la vida, al cansancio de vivir en un mundo de mentiras, a
que los hijos adolescentes no cometan los mismos errores, al deseo de
liberarse de la carga que significan los yerros, los delitos, las mentiras o
defraudar a los más queridos. Sólo el hecho de revelar comportamientos que
avergüenzan a cualquier ser humano pone en primer orden los temas
relacionados con ellos, y aporta a una mayor conciencia colectiva sobre la
forma en que afectan la armonía de la sociedad.
Para los seres humanos sanos el programa de TV resulta revelador. Y para
quienes no lo son pone en evidencia muchas técnicas utilizadas por quienes
tienen algo de qué avergonzarse. Estos dos efectos tienen sin duda un
beneficio claro para la sociedad.
Si los premios impulsan estas dos ventajas, también estará aportando a
mejorar la comunicación e ir superando la cultura de los solapados y falsos
muy común en nuestra sociedad.
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