Diciembre
La CNTV, en Japón
Discurso que el director de la Comisión Nacional de Televisión, Ricardo Galán, pronuncio en agradecimiento al Gobierno Japonés por la invitación a la CNTV para estudiar el estándar japonés para la tv digital terrestre
Buenas noches
Permítanme, en primer lugar, dar las gracias al Gobierno del Japón por su invitación a conocer, de primera mano, la experiencia, funcionamiento y operación del estándar de televisión digital diseñado por sus técnicos, ingenieros y científicos.
Esta invitación, es una demostración más de las excelentes calidades del pueblo japonés como anfitrión y de la generosidad de su Gobierno a la hora de ayudar.
Cualidades de las que puedo dar fe, pues durante mi ejercicio como periodista pude, a través de la NHK contarle a sus televidentes algo de lo que ocurre en Colombia, y como Secretario de Prensa del Presidente, Álvaro Uribe tuve la oportunidad de acompañarlo a una visita de Estado a este país y porque he visto de primera mano la valiosa cooperación que el gobierno del Japón, a través de su embajada y agencia de cooperación, le presta a Colombia en diferentes áreas a través, principalmente, del Despacho de la Primera Dama de la Nación.
Ahora, como Director de la Comisión Nacional de Televisión, además de agradecer su hospitalidad y la oportunidad de conocer a fondo su propuesta, permítanme invitarlos a buscar el camino para abrir nuevas posibilidades de integración y cooperación a través de la televisión.
Corresponde a la Comisión Nacional de Televisión, como única autoridad en la materia en Colombia, tomar la decisión de adoptar un estándar para la digitalización de nuestro servicio de televisión abierta.
Debemos y queremos escoger la mejor alternativa en beneficio de nuestros ciudadanos televidentes, nuestros productores y operadores. De nuestra economía y de nuestra cultura.
Colombia, bajo el liderazgo de la Comisión Nacional de Televisión, inició hace poco más de un año un proceso de análisis riguroso para escoger el estándar digital terrestre que adoptará para la transmisión y recepción de televisión abierta en el país.
Tenemos el reto de escoger el estándar digital que pueda asimilar de mejor manera las condiciones socioeconómicas de nuestra población, las condiciones geográficas de nuestro territorio, el estado de desarrollo de nuestra industria de la televisión, tanto en contenidos como en infraestructura, y los hábitos de consumo y necesidades de nuestros televidentes.
El servicio de televisión abierta en Colombia es prestado por dos canales comerciales privados y 11 canales públicos. De estos últimos, tres son de cobertura nacional y 8 regional.
Colombia es un país de 44 millones de habitantes, de los cuales el 75% vive en áreas urbanas y el 25% en áreas rurales. El 70% de la población rural y el 50% de la población urbana se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El ingreso per cápita es apenas un décimo del ingreso per cápita en Japón.
Así las cosas, debemos tener presente, que el costo para que los hogares pasen de la televisión analógica a la digital, tendrá un impacto significativo en los presupuestos familiares, lo cual podría constituirse en un factor que nos obligue a postergar el apagón analógico.
El peso porcentual del costo de los “set up boxes” en el presupuesto familiar será muy alto en algunos hogares, por lo que debemos pensar en que será necesario adoptar políticas de financiación y/o subsidio de esos artefactos en coordinación con la industria.
El panorama, no obstante, es alentador. Colombia es un país de contrastes que, además ejerce cierto liderazgo entre los países de la región, algunos de los cuales no han adoptado un estándar en espera del camino que tomará nuestro país.
Según la encuesta Continua de Hogares del año 2005, el televisor es, luego de la estufa, el electrodoméstico con mayor presencia en los hogares colombianos, por encima del refrigerador o la lavadora.
El último Estudio General de Medios de 2007, muestra que el 99.3% de los hogares colombianos de las principales ciudades tiene al menos un televisor y el 82% por lo menos dos. Sin embargo, el 4.7% afirma tener aún televisores en blanco y negro. Es decir, que para la transición al sistema digital, Colombia deberá cambiar o adecuar por lo menos 11 millones de televisores. Nos gustaría, por supuesto, que la mayoría de ellos se produjera en nuestro país por el beneficio que tal actividad traería para la generación de nuevos empleos y aumento de la capacidad de pago de nuestros trabajadores.
Permítanme describirles a grandes rasgos como es la geografía colombiana. Colombia está dividida en tres grandes áreas: una montañosa y dos costeras densamente pobladas y una de grandes llanuras y selvas con muy baja densidad poblacional. Aspectos que afectan directamente la cobertura de la señal de televisión abierta.
En el departamento de Antioquia, zona montañosa por excelencia, por ejemplo, el canal regional debe emplear 86 transmisores para cubrir apenas una parte de sus 63.612 kilómetros cuadrados de territorio, cinco veces más pequeño que el Japón.
Es por eso que debemos analizar qué tan robusta es la señal de uno u otro estándar y como se comportaría en la superficie de nuestro territorio para llegar al mayor número posible de personas.
Hoy en día los niveles de cubrimiento de la señal de Televisión radiodifundida en Colombia son bastante aceptables. El 92% de la población es cubierta por la televisión pública, mediante la utilización de 615 transmisores en 205 estaciones las cuales deberán ser convertidas a la tecnología digital. Los 8 canales regionales públicos, fundamentales para la generación de identidad cultural y cohesión social en nuestro país, deberán readecuar 160 estaciones con igual número de transmisores. El 8% restante de los colombianos, unos 4 millones de personas, no reciben señal alguna.
Entonces debemos buscar una capacidad y potencia de transmisión que nos permita cubrir todo el territorio utilizando menos transmisores. Debemos tener en cuenta la tecnología asociada a cada uno de los estándares de Televisión digital y el costo en que deberá incurrir el Estado colombiano para adquirirla.
La televisión abierta privada, que cubre el 86% de la población, compuesta por dos canales nacionales, un canal local deberá hacer inversiones similares en la adecuación de sus estaciones de transmisión, implicando costos para la industria, que repercutirán en otros renglones de la economía.
En este escenario, debemos buscar relaciones comerciales con condiciones favorables al intercambio y esquemas de cooperación tecnológica para el proceso de transición de la televisión analógica a la digital, con el país o los países propietarios del estándar escogido, que a su vez serán los principales proveedores de la tecnología requerida.
Ahora dediquémosles unos segundos a los principales afectados por este cambio tecnológico, los ciudadanos televidentes. La Televisión digital debe satisfacer sus hábitos y necesidades y ofrecer nuevas posibilidades.
En países como el nuestro, donde el ingreso per capita es tan bajo, la televisión radiodifundida es para muchas familias casi la única posibilidad de diversión, entretenimiento e información. Así las cosas, es responsabilidad nuestra escoger un estándar que le ofrezca mayores posibilidades al televidente, mecanismos que permitan la protección de las audiencias infantiles y una mayor y mejor oferta de televisión.
La Comisión Nacional de Televisión adelanta un estudio sobre los usos y hábitos de la población colombiana frente a la televisión, para ponderar entre factores como la alta definición, la movilidad y la multicanalidad que vienen con la televisión digital. Saber qué quiere ver el televidente colombiano, cómo, cuando, en donde y con quien, a través de que terminal constituirá para nosotros guía importante para la toma de decisiones. Será fundamental pues analizar qué tanta apropiación de la tecnología existe en nuestra población y que perspectiva ofrecen los promotores de la nueva tecnología para reducir la brecha digital.
Sin duda la digitalización introducirá cambios importantes en la televisión colombiana: nuevos lugares de recepción de televisión, nuevos lugares para verla, nuevos horarios de audiencia, distribuciones distintas de la pauta publicitaria, aumento en la oferta y la demanda de contenidos y otros que a lo mejor ni sospechamos.
Con esos cambios que producirá la interacción entre el televidente y la televisión digital, se crearán nuevos nichos de negocio en todos los campos. Servicios complementarios, equipos y contenidos, cuyo estudio debemos abordar.
La televisión digital traerá consigo lo que se ha llamado la “explosión de contenidos”, una demanda de nuevos formatos aptos para ser recibidos en nuevos terminales con pantallas diversas y en lugares distintos al hogar y de contenidos temáticos o especializados que el mercado deberá proveer para nuevas audiencias segmentadas.
La creatividad colombiana en materia de televisión nos ha permitido exportar contenidos y formatos a distintos países. Incluso llegamos a este país tan distante del nuestro con nuestras telenovelas. Productos como “Betty la fea” por ejemplo, han formado parte de la balanza comercial entre Colombia y Japón.
De esa manera, el estándar de televisión digital que escojamos nos debe permitir aprovechar nuestras ventajas competitivas y fomentar el desarrollo de la industria creativa relacionada con la televisión. Formatos, libretos servicios de producción de televisión y diseño de contenidos interactivos, son sólo algunos ejemplos de lo que nuestra industria podría ofrecer.
Colombia necesita las bases para consolidar una industria creativa en torno a la televisión, que se fortalezca a partir de un crecimiento en la demanda nacional para competir en el exterior como sector exportador, aprovechando condiciones de economía de escala.
De la mano de lo anterior debemos estudiar cómo va impactar la televisión digital la inversión en publicidad por parte del sector industrial y comercial y que tan preparada está la industria para financiar la producción de contenidos a partir de fuentes distintas a la pauta publicitaria.
Según reportes de la Asociación de Medios de Comunicación ASOMEDIOS del año 2006, la inversión en publicidad en televisión representó el 0.25% del Producto Interno Bruto Nacional, mostrando un gran poderío del negocio de la televisión abierta en Colombia. Sin embargo deberán estudiarse estrategias para que la entrada de la televisión digital permita conservar y aumentar esos niveles de inversión a través de nuevos servicios o de segmentación estratégica de los contenidos según audiencia.
Colombia, como lo ha demostrado la altísima penetración de la telefonía celular, donde se superaron todas las expectativas, es un mercado que aunque demanda condiciones especiales de precios y apoyo técnico y financiero en los periodos de transición, asimila satisfactoriamente los cambios tecnológicos, especialmente aquellos relacionados con los medios de comunicación.
Seguramente enfrentaremos un cambio más lento hacia la televisión digital en algunos estratos de nuestra población, pero estamos seguros que tomando la mejor decisión aprovecharemos el tránsito hacia la televisión digital, como un motor de desarrollo económico y tecnológico y como un agente para democratizar nuestra televisión.
El año entrante, Japón y Colombia cumplirán 100 años de una relación comercial fructífera para los dos países. En este siglo varias generaciones de colombianos hemos escuchado varias veces a Presidentes de la República, y no pocos aspirantes a serlo, la promesa de convertir a Colombia en el Japón de Suramérica como una manera de decir que lo hecho por Japón en estos años, es un ejemplo a seguir para salir de la pobreza y el atraso. Un sueño que no se ha logrado aún, pero que podría empezar a convertirse en realidad en la próxima centuria. Ojalá se dieran las condiciones para que la televisión digital sea el primer paso en esa dirección.
Muchas gracias,
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